Verdad verdadera
Es increíble como la verdad se difumina tantísimo y como la mentira siempre es eso, mentira. ¿Acaso la verdad no existe? ¿Acaso lo que escribo es verdad? ¿Acaso creérmelo lo hace verdad?
Hay quien dirá que la existencia de la mentira implica la existencia de la verdad. Si lo piensas es obvio. Si es mentira es porque no es la verdad. “Claro, pero es que hay matices entre el blanco y el negro”. La verdad no conoce de grises porque a veces el blanco es el negro. La verdad está dominada por la persona que piensa, de forma que puede creer en algo que en realidad no existe. Un momento… ¿no existe? ¿Eso no es afirmar que en el fondo sí existe la verdad? Y podemos seguir dándole vueltas.
El ser humano necesita la verdad. Ya sea para no sentirse confuso y perdido en un mundo tan grande, lleno de personas. Ya sea para poder modificarla y conseguir lo que quiere. Ya sea para existir en pocas palabras. Necesita la verdad para saber qué es el bien y qué es el mal, cuándo puede hacer algo y cuando no, cuándo alguien le está diciendo la verdad o no. Pero el mundo llega a su destrucción por culpa de señores como Hipocresía o Verdad conveniente. Es el mal de nuestra sociedad, aquella que justifica numerosos actos malignos guiados por la codicia, la ignorancia o la soberbia.
Debemos darnos cuenta de que cerrar los ojos y dejar que otros decidan nuestra verdad no es el camino adecuado. Por desgracia, creer lo que nos dicen es algo que se aprende desde pequeño en una sociedad que enseña a que los niños crean en todo. Esto es lo que parece, un círculo vicioso. Nada de lo dicho hasta ahora tiene por qué ser verdad y eso la gente lo sabe en el fondo. ¿Por qué tengo que creerme que el dinero que dono va a parar a esos niños? ¿Por qué tengo que creerme que todo lo que dice mi libro de historia es verdad? ¿Por qué tengo que creer que yendo a la Iglesia todos los domingos iré al cielo? ¿Por qué tengo que creerme lo que dice el pirado este que parece que quiera formar una secta?
¿Por qué tengo que creer que existe el bien y el mal?
Creo que si todos utilizasen la Razón no habría que plantearse esas cuestiones. No habría que decidir si es lícita la pena de muerte porque no habría delincuencia. No habría que decidir si es lícito el aborto porque la gente no follaría como monos y sabría cuando es correcto hacerlo. Tampoco habría violaciones, ni robos, ni juicios. Pero claro, siempre habrá gente que crea en su propia verdad porque encontrará una razón para creerla. No os engañéis, esos dilemas morales son producto del señor Verdad conveniente.
“¿Por qué no voy a poder suicidarme? Yo hago con mi vida lo que quiera y si vivir no vale la pena me la quito”. “¿Por qué no puedo matar a aquel que ha matado a otra persona? Es justo”. “¿Por qué los homosexuales iban a tener los mismos derechos que los heteros? Van contra natura”. Gilipolleces que hace que la gente se crea reflexiva y con profundidad. Todas innecesarias con la Razón. Pero bueno, nos ha tocado vivir esta vida y se hace lo que se puede.
Señores, el mal está justificado en la verdad de cada uno. Debemos enfocar el problema porque no ese gran porcentaje de gentuza el que corrompe la sociedad. Lo hacemos todos cada día.

13 enero 2010 a 1:14
A menudo me he encontrado con 2 versiones de una misma historia, y siempre he dudado en cual es la verdadera. ¿Se mide eso por la confianza que se tenga con una persona o porque te caiga mejor por peor? El hecho es, que ambas serían verdaderas, en mí estaría valorar cuál es la verdad para mí, y me doy cuenta de que realmente al final esa verdad no tiene importancia, lo que cuenta es como te tomes la situación en sí.
La verdad es un término al igual que la mentira. Es una palabra demasiado amplia para simplificarla de un modo malo y bueno. La verdad es la verdad, es mala para los que no quieren escucharla, y buena para quienes se sienten agusto con ella. Pero la verdad es una mentira, ya que la verdad no puede medirse objetivamente en su totalidad, siempre estaremos hablando de una verdad subjetiva, de quienes difunden su verdad, a oídos de otros puede ser una mentira. Una verdad no es absoluta si es alterable, por eso nunca la podremos identificar como una verdad verdadera. La verdad es conocida para el mentiroso, y es desconocida para el que la oye, pero si el que habla, lanza una mentira, seguirá siendo una verdad para el que oye.
De lo que estoy seguro es de que la verdades absolutas son las que se pueden mostrar científicamente y nacen de la naturaleza. El tiempo va hacia adelante, nacemos y morimos, y cosas del estilo. Quizás, solo está en nuestra mano(cabeza) el pensar que la verdad debería ser algo bueno, razonar que mentir solo sirve para esconder algo por temor a ser juzgado, lo que lleva al autocomplejo. Sin duda, abogo por la verdad aunque ello conlleve un gran esfuerzo decirla. Aún quedan personas que prefieren escuchar la verdad, duela lo que duela. El otro caso es, saber como tomarse las verdades…
Un saludo Lenus, genial post.